La muerte como parte de la vida

El Día de los Muertos, me parece una hermosa tradición que nos hace pensar en los que ya no están y transforma el dolor en color y júbilo. 

Nos enseña que es perfectamente natural extrañar a los que se fueron, que siempre existirá amor entre ellos y nosotros, y que la muerte es parte de la vida. 

Es también una oportunidad para agradecerles por las enseñanzas que nos dieron y que probablemente seguimos descubriendo a través del tiempo el impacto que tuvieron en nosotros.

La ilusión de que exista un instante en el cual podemos reencontrarnos con los que ya se han ido, nos llena el alma, nos da paz y es una forma de gestionar la pérdida y las emociones ligadas a ésta. 

Ignorar el impacto de la pérdida (“aceptar y seguir adelante” sin pensarlo más) o incluso criticarnos activamente por nuestros sentimientos, desperdicia una gran oportunidad para la creación de significado y para nuestro propio crecimiento. Además, el dolor silenciado puede comenzar a manifestarse de forma fisiológica y puede ocasionar disfunción e incluso enfermedad.

Los rituales son importantes. Nos ayudan a salir de la rutina y dedicar un espacio de tiempo para enfocarnos y centrar nuestra energía en un propósito particular. Esto, además de ser una manifestación de nuestra identidad, y de prolongar y pasar a otras generaciones lo que hemos aprendido de nuestros ancestros. 

Si no te animas a montar un altar, aquí te comparto otras ideas para honrar la memoria de los que ya no están en tu entorno. 

  1. Busca una foto de la persona o personas que ya trascendieron, prende una vela y dedícale unos segundos a recordar algún buen momento que hayan compartido. 
  2. Haz un dibujo, collage o pintura en honor de esa persona. No tiene que ser algo triste y lúgubre. Al contrario, haz algo que cuando lo veas te dé felicidad de saber que tuviste el privilegio de haber compartido con esa persona. 
  3. Escríbele una carta a esa persona que se fue. Cuéntale cómo te va y cómo te sientes al recordarle.
  4. Cocina la comida favorita de quien ya no está. Recuerda con alegría y amor las veces que compartieron esos platillos. 
  5. Pon música que te recuerde algún momento especial que hayan compartido. Puedes también dedicarle una canción o bailar como si estuvieras en su compañía.