Agra-decida

Recuerdo aquel disco de View-Master con las siete maravillas del mundo que mis papás me regalaron  y cómo me adentraba en aquellas fotos, y me decía que algún día podriá ver esos paisajes  en persona. El Taj Majal me cautivaba por su elegancia y por su versatilidad, pues según explicaba el manual, depende la hora del día, la estructura toma otro color dado a que el mármol en el que fue contruído tiene la propiedad de cambiar colores según el reflejo de la luz.

Lo que nunca supe fue la historia que hay detrás de éste mausoleo, que no sólo es un símbolo internacional de India y un orgullo para su pueblo, sino un centro de peregrinaje, y para muchos, obra del amor eterno y la más vívida expresión del romance.

Agra, la ciudad del Taj Mahal 

Decidí ir a Agra a pesar de  que representaba unas 4 horas de viaje en carro desde Guaragón, Haryana donde me hospedé. (Muy cerca de Nueva Delhi, pero es otro estado – digamos que el Caguas de Delhi). Luego, supe que hay un tren rápido, el Gatimaan Express, que llega en más o menos una hora y media.  Tuve la fortuna que encontré una agencia de viajes que me ayudó con toda la logística. Me encantan los trenes (y los aeropuertos) pues disfruto ver como lo que parece caos, al final cae en su sitio y cumple su propósito. El caso de tomar un tren en India no fue diferente. Valió la pena cada segundo.

Estos vagones tienen aire acondicionado, wifi y ofrecen merienda, té, café y una mezcla de hierbas para refrescar el aliento.

Este es el tren de tarifa económica. Otros vagones tienen camas privadas y semiprivadas para viajes más extensos. El tren que tomé iba rumbo a Mumbai.


Estación de tren de Agra Cantonment.

Apogeo mañanero en la ciudad de Agra en el estado de Uttar Pradesh, en las riveras del río Yamuna.

El Taj 

Me encontré con Zuhaib, un guía turístico natural de Agra, que habla perfecto español e inglés y transmite magistralmente su pasión por su tierra y su cultura. No solo fue mi guía, si no mi fotógrafo y guardaespaldas,  pues a pesar de que era muy temprano en la mañana, había filas y gente conglomerada en las entradas. Me contó que en las tardes es cuando más se llena y que el promedio de visitantes por día es de 9 mil personas.  Él conoce todos los ángulos del monumento y cómo lograr efectos fotográficos de tamaño y distancia.


Llegar al Taj toma unos 15 minutos de la estación del tren. La boletería queda retirada del monumento y hay que caminar unos 10 minutos o tomar un carrito  para llegar a las entradas y puntos de seguridad, pues no hay acceso vehicular.

Una imponente estructura de arquitectura árabe se divisa a lo lejos y si uno no lo supiera, sería difícil adivinar que tras esos muros se resguarda lo que quizá sea uno de los regalos más costosos de la historia.



¿Árabe?

Sí, el norte de India fue conquistada por los Mogules en 1520  y Agra sirvió de capital de su imperio por cerca de 300 años. Un sinnúmero de los templos de los nativos fueron destruídos y reemplazados por mesquitas.  Muchas estructuras de arquitectura morisca  fueron contruídas, entre éstas el  Taj (corona)  Majal (palacio) regalo que hizo el emperador Shah Jahan a su esposa favorita, que se llamaba Arjumand Banu pero el él la llamó Mumtaz Mahal, que significa la elegida del palacio.  Tristemente Mumtaz  no pudo disfrutar el Taj pues murió por complicaciones  durante el parto de su décimo cuarto hijo. Hoy día un 14.2 % ( 172 millones) de la India practica el Islam.

Majestuoso 

El sol candente refleja sobre el mármol blanco y magnifica su potencia. ¡que bueno que tenía gafas y protección solar!

Caminamos sin prisa viendo los jardines (que tienen  flamboyanes y varias cruz de malta roja), observando los pilares y las dos estructuras de piedra  roja  que lo rodea. Una es una mezquita y la otra se usó por mucho tiempo como hospedaje de visitantes VIP.   Yo sé que  la simetría juega un papel muy importante en la arquitectura, pero nunca se me había hecho tan evidente.


Esta es la mezquita que queda a la izquierda del Taj si lo ves de frente. Aún ofrece servicios religiosos en días especiales.  El otro edificio es exactamente igual por fuera, y queda a la extrema derecha.

Cruces de malta. Me dió nostalgia boricua.

Flamboyán . En inglés le llaman “flame tree”‘ Creo que ya sé por qué Colón se confundió cuando llegó a Borikén y pensó que era India. 😉

Dentro del Taj

En realidad, las tumbas de Shah Jahan y Mumtaz Mahal están en el sótano, donde el acceso es prácticamente imposible, y justo sobre éstas, en el centro del edificio, hay unas réplicas y la multitud camina a la redonda para presentarle sus respetos o simplemente observar el arte y experimentar la solemnidad del lugar. Los marcos de las entradas tienen talladas versos del Corán, con ónix incrustado, esto se repite en en interior al igual que piezas de màrmol  con repujados de flores en una sola pieza contínua e incrustaciones de 28 tipos se piedras semi preciosas como ónix, lápiz lazuli, ágata, turquesas y cornalina, de color anaranjado, que cuando recibe la luz del sol, se intensifica y refleja como si fuera una llama de fuego.


El interior está protegido por barandas que no permite que la gente pueda tocar las paredes ni el mausoleo. De igual forma, se requiere que los visitantes lleven cobertores en los zapatos (los venden en la entrada, por si no los llevas). El ala este del edificio no ha sido restaurada y muestra el deterioro que sufrió el lugar por permitir que tanta gente tocara sus paredes. Me pareció muy bien para que sea palpable para los niños (y algunos adultos) eso de que “se toca con los ojos y se mira con las manos” y que sólo así se puede preservar la historia.

Parte posterior, el Río Yamuna 

Nada que ver con esas imágenes que aparecen en Internet. El “patio” del Taj Majal es el Río Yamuna, que en estos tiempos está bastante seco, y al otro lado se ven los cimientos del mausoleo que el Emperador quería construir para él, en mármol negro y directamente al frente del de su amada, pero que su propio hijo no permitó que construyera, por el gasto y sacrificio que representaba para el pueblo.  La construcción tomó unos 22 años, más de 20,000 trabajadores y 1,000 elefantes.

¡Que novela!

Se dice que el Emperador se deprimió mucho tras la muerte de su amada y se obsecionó con finalizar la construcción del palacio, que ahora sería usado como mausoleo para ella,  y con hacer otro igual en mármol negro para él,  al punto que lo pusieron en arresto domiciliario. Así  pasó el resto de sus días en una sala del Palacio Rojo que queda al otro lado del río, y desde donde es visible el Taj Mahal. Sus hijas e hijos residían allí con él pero supongo que la situación familiar  no era fácil.


Este es el cuarto donde el Shah Jahan fue puesto en arresto domiciliario por sus propios hijos.


El cuarto tenía este majestuoso balcón desde donde el Emperador podía observar el mausoleo de su amada.


Esta es exactamente la vista que tenía Shah Jahan desde su balcón. A lo lejos, se ve el Taj Mahal, donde reposaba su amada.


Una de las entradas del Palacio Rojo. Ese día la temperatura alcanzó los 110 grados Fahrenheit.

Pero el calor no importó. Me siento Agra-decida de haber tenido esta gran oportunidad y de haber conocido una de las obras arquitectónicas más renombradas de la humanidad.

Fotos: Alba Leal y Zahuib- Agra, Uttar Pradesh, India, April 2017

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